gris

 

-que aburrido ser eterno- pensó 

la cabeza le daba vueltas cada vez que pensaba en esos momentos en que el tiempo parecía no estar transcurriendo. las veces en que lloró al borde de la banqueta mientras pasaban las señoras después del mandado y los perros del barrio se acercaban a olfatear el olor a sal y a olíbano de su ropa. 

hace años que la lluvia no paraba. las gotas se atoraban en las buhardillas y se formaban riachuelos aun en las calles menos transitadas. los olores profundos de la ciudad se entremezclaban con el sudor de los oficinistas, los obreros y las amas de casa formando un hedor homogéneo propio  de la ciudad.

-no ha parado de llover en meses pero no me molesta. en las ciudades no debe dejar de llover. sólo así se refleja este ambiente triste y gris, lleno de asfalto y de coladeras, de cables y postes de luz no sé cada cuantos metros. la lluvia es sólo un reflejo, sí, de nuestra condición, de ser ciudad...-

caminaba todos los días por las mismas calles para llegar a casa. los árboles de su colonia parecían más altos que hace unos meses, tal vez a causa de la lluvia. los amaneceres eran casi inexistentes, escondidos tras esa masa gris inagotable, por esas familias de nubes que discutían en un lenguaje desconocido. 

-alimentar al gato. hacer las compras en línea y firmar algunas facturas. deshacerse de libros viejos algunos inservibles por tanta humedad. comprar sábanas nuevas- se repitió a si mismo.vivía en uno de esos departamentos de la colonia Del Valle. uno particularmente viejo, uno con poca ventilación que parecía más un laberinto con sus pasillos tan estrechos y soledosos. la renta era barata.

subió a tender ropa. la lluvia había deshecho algunas de sus prendas y otras habían quedado descoloridas. aún así subía a tender la ropa. había adquirido el hábito de deshacerse de ropa que no le gustaba dejando que la lluvia acabara con ella. estaba acostumbrado a las pérdidas. 

se recostó cerca de la cisterna. cuando se acercaba la noche la lluvia solía ser más intensa y era su momento favorito del día. sintió la violencia del agua sobre su rostro, pero se resistió y mantuvo sus ojos abiertos. la vista se le fue nublando y se secaba ocasionalmente con la manga de la sudadera para recuperar la visibilidad. el agua era fría y el frío lo hacía sentir vivo. su pecho vibraba al ritmo de las gotas golpeando todo su cuerpo.

la lluvia bajó de intensidad. fijó su vista en esa masa gris de nubes sin forma y se quedó mirando fijamente al vacío. sintió como poco a poco se elevaba acercándose cada vez más a ese cielo que no quería ceder. se sintió ligero. y elevado en el aire de esa altura desplegó sus alas. observó toda la ciudad, desgarrándose como la ropa que dejó en el tendedero.  


papa peruana


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